EMOTIVA GALA INTERNA MARCÓ LOS 40 AÑOS CERVANTINOS
El pasado 15 de junio vivimos una de las jornadas más emotivas de nuestro 40° aniversario: la Gala Aniversario Interna, un encuentro que reunió a quienes han sido parte fundamental de la historia, la identidad y el espíritu de nuestro colegio.
La ceremonia contó con la presencia de representantes del Centro General de Padres y Apoderados, parte de este: ex alumnos; docentes, asistentes de la educación, directivos y diversos integrantes de nuestra comunidad educativa. Entre los invitados especiales destacó la asistencia de una de las socias fundadoras del establecimiento, María A. Mimica.
La velada estuvo marcada por el talento, el arte y el profundo sentido de pertenencia que caracteriza a nuestra comunidad. El grupo musical del colegio brindó una destacada presentación, mientras que Mia Prat emocionó a los asistentes con un hermoso recital. Uno de los momentos más esperados de la noche fue la presentación de las Quijotadas, una actividad que durante semanas movilizó a los estudiantes de Educación Básica y que permitió dar vida al universo cervantino sobre el escenario. A través de una colorida puesta en escena inspirada en Don Quijote y Dulcinea, junto con danzas que representaron diversos personajes y escenas de la época, los alumnos y alumnas llenaron el recinto de alegría, creatividad y entusiasmo. Con ingenio, compromiso y un notable trabajo en equipo, demostraron que el legado de Cervantes continúa vivo y vigente en cada nueva generación cervantina.
Pero quizás lo más significativo de la noche fue el reencuentro. Generaciones de cervantinos volvieron a reunirse: alumnos y exalumnos, algunos hoy convertidos en profesores; antiguos estudiantes que ahora regresan como apoderados; y docentes que formaron parte de nuestra historia y que, pese al paso del tiempo, nunca dejaron de sentirse parte de esta gran familia. Juntos celebraron cuatro décadas de recuerdos, aprendizajes y afectos, reafirmando que ser cervantino es un vínculo que permanece vivo y que sigue uniendo corazones generación tras generación.
Fue una noche de recuerdos, gratitud y emociones compartidas, donde quedó de manifiesto que ser cervantino va mucho más allá de haber pasado por nuestras aulas. Es un vínculo que perdura en el tiempo y que continúa uniendo corazones generación tras generación.



